DOI: https://dx.doi.org/10.22201/igc.20072902e.2026.1.1905

Cómo citar: Castillo, M. & Muñoz-Salinas, E. (2026).La geomorfología en el noreste de México: Una valoración de las contribuciones geomorfológicas a través de publicaciones desde inicios del siglo XX. Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, 43(1), 31–45 . DOI: https://dx.doi.org/10.22201/igc.20072902e.2026.1.1905

Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, v. 43, núm. 1, abril 2026, p. 31–45

 

La geomorfología en el noreste de México: Una valoración de las contribuciones geomorfológicas a través de publicaciones desde inicios del siglo XX

Miguel Castillo*, a y Esperanza Muñoz-Salinas

Estación Regional del Noroeste, Instituto de Geología, Universidad Nacional Autónoma de México, Luis Donaldo Colosio S/N y Madrid, 83000, Hermosillo, Sonora, México.

* Autor de correspondencia (M. Castillo): castillom@geologia.unam.mx

a 0000-0002-6447-6492

 

RESUMEN

En este estudio se evalúan las investigaciones geomorfológicas publicadas sobre el noroeste de México que incluyen la península de Baja California y gran parte del estado de Sonora. El análisis de 109 trabajos publicados reveló que las investigaciones comenzaron a inicios del siglo XX con un incremento notable en el siglo XXI. Se detectó una disparidad entre los estudios de la porción continental con respecto a la peninsular, se contaron 80 estudios para la península de Baja California (PBC) frente a sólo 31 en Sonora. Los temas más abordados son la geomorfología fluvial, tectónica y costera, además de la evolución del relieve en el Cuaternario. Hay temáticas poco estudiadas como son cartografía geomorfológica, geomorfología ambiental, procesos de ladera y geomorfología volcánica, especialmente en la porción continental. El enfoque cuantitativo, que utiliza técnicas como los radioisótopos cosmogénicos, se ha aplicado en la región peninsular, mientras que en Sonora este tipo de estudios es casi inexistente. Se estima que, aunque hay un aumento en las investigaciones geomorfológicas, el número de estudios es aún insuficiente para un territorio tan amplio, especialmente para la porción continental, así como en los sectores centro y norte peninsulares. Para el caso de la porción continental se hace también patente la necesidad de incrementar las investigaciones con métodos cuantitativos robustos que permitan estimar tasas de erosión, edades de formas y procesos.

Palabras clave: Investigaciones geomorfológicas; publicaciones; península de Baja California; Sonora; Geomorfología; México.

 

ABSTRACT

In this study, the published geomorphological investigations on northwestern Mexico, which include the Baja California peninsula and a large part of the state of Sonora, are evaluated. The analysis of 109 published works revealed that research began in the early 20th century with a notable increase in the 21st century. It was found that there is a notable disparity, with 80 studies focused on the Baja California peninsula (BCP) versus only 31 in Sonora. The most common topics are fluvial, tectonic, and coastal geomorphology, in addition to the evolution of relief in the Quaternary period. However, there are topics that are rarely addressed and studied, such as geomorphological mapping, environmental geomorphology, slope processes, and volcanic geomorphology, especially in the continental portion. The quantitative approach, which uses techniques such as cosmogenic radioisotopes, is more common and continuous in the BCP, while it is almost non-existent in Sonora. It is estimated that, although there is an increase in geomorphological research, the number of studies is still insufficient given the broad region that it comprises, especially for the continental portion and in the central and northern peninsular sectors. In the case of the continental portion, the need to increase the number of studies with robust quantitative methods that allow for estimating rates of erosion and ages of landforms and processes is also evident.

Keywords: Geomorphological research; publications; Baja California peninsula; Sonora; Geomorphology; Mexico.

 

Manuscrito recibido: agosto 10, 2025

Manuscrito corregido recibido: agosto 18, 2025

Manuscrito aceptado: noviembre 25, 2025

Publicado en línea: abril 1 2026

 

INTRODUCCIÓN

A raíz de los cincuenta años de la presencia de la Estación Regional del Noroeste (Instituto de Geología, UNAM) en el noroeste de México, en donde se llevan a cabo investigaciones en ciencias de la Tierra, se hace una valoración y análisis crítico de los estudios geomorfológicos para esta región. Para ello es necesario remontarse a los inicios de la Geomorfología, que en una parte están relacionados con el estudio de los desiertos de Norte América. Las formas del relieve terrestre y los procesos superficiales que las modelan son el objeto de estudio de la Geomorfología (e.g., Chorley et al., 1984; Selby, 1985; Summerfield, 1991). Esta disciplina tiene un origen reciente comparada con otras ramas del conocimiento como es la Geología y Geografía Física cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII y XIX respectivamente. El nacimiento de la Geomorfología a principios del siglo XX se debió al interés por comprender la forma como se transforma el relieve terrestre en el tiempo, ello en gran medida, estimulado por el estudio publicado por William Morris Davis denominado “El Ciclo Geográfico” (Davis, 1889). En esta obra se presenta, por vez primera, un modelo evolutivo del relieve. Aunado a ese estudio, otros aportes como los de Grove Karl Gilbert, quien propuso la existencia del equilibrio dinámico (Gilbert, 1880), fueron clave para desarrollar un marco conceptual con el cual es posible comprender la erosión y la subsecuente evolución de las formas del relieve. Sin embargo, la consolidación de la Geomorfología no ocurrió sino hasta mediados del siglo XX, cuando el paradigma en Geología se estableció con la Teoría de la Tectónica de Placas, así como la Teoría de Sistemas en Biología (Thorn, 1988). Lo anterior permitió constituir una base teórica sólida para estudiar la erosión bajo un enfoque sistémico y fundamentado en la geodinámica interna.

A mediados del siglo XX las publicaciones en los Estado Unidos de Norteamérica (EUA) sobre estudios geomorfológicos comenzaron a ser numerosas, condición que se mantiene hoy en día, en parte motivadas por la necesidad que había en aquel entonces de tener un conocimiento detallado del relieve, procesos y recursos naturales en la porción occidental y suroccidental del territorio norteamericano. Las investigaciones en la región suroeste de EUA fueron particularmente prolíficas, varios geomorfólogos como Luna Leopold (1915–2006), Robert Sharp (1911–2004), Stanley Schumm (1930–2011), William Bull (1935), por mencionar algunos, contribuyeron de forma significativa en el entendimiento de procesos fluviales, eólicos y tectónicos. En sí, la geomorfología fluvial, geomorfología tectónica y geomorfología eólica comenzaron a surgir como áreas de especialización gracias a la cantidad de estudios publicados en esos temas. El interés geomorfológico no se limitó al territorio estadounidense, se extendió también al noroeste del territorio mexicano donde los primeros estudios publicados entre principios y la mitad del siglo XX fueron realizados por investigadores estadounidenses (e.g., Ives, 1936, 1959; Ives RL, 1951; Brigham, 1957; Duffett, 1969). Con lo que respecta a las investigaciones realizadas en instituciones mexicanas, comenzaron por ese periodo, sin embargo, las primeras publicaciones en revistas científicas, y que conforman parte del conocimiento universalizado, aparecieron a finales de 70s y principio de los 80s del siglo pasado (e.g., Lecolle et al., 1977; Lancin, 1985).

El noroeste del territorio mexicano es un área de interés geomorfológico ya que gran parte de su relieve está dentro de la provincia Basin and Range (o cuenca y sierra), la cual, es la región extensional más grande del planeta (Wernicke, 1992). En este tipo de relieve la erosión fluvial y el transporte de sedimentos están controlados por el levantamiento tectónico, situación que da lugar a una formación de valles profundos y oblicuos a la dirección de las fallas, así como a la amplia movilización de sedimentos que forman grandes abanicos coalescentes (Ellis et al., 1999). Éstos, a su vez, forman amplios piedemontes que son retrabajados por la erosión fluvial formando una red de barrancos. Por otra parte, la península de Baja California es una región clave para entender la relación entre la tectónica y la formación del relieve, sobre todo porque esta zona tiene un régimen tectónico complejo que está dado por la actividad extensional y lateral resultantes desde la apertura del Golfo de California hace más de 12 Ma (e.g., Stock & Hodges, 1989; Duque-Trujillo et al., 2014). La tectónica en el Golfo de California ha favorecido la formación de un relieve montañoso alargado y en algunos casos abrupto, donde existe una marcada erosión fluvial. A pesar de la importancia que tiene el noroeste de México en cuanto a la geomorfología, los trabajos publicados hasta el momento son aún limitados. Ante la motivación de conocer la cantidad de estudios geomorfológicos que se han realizado en el noroeste de México, así como los temas específicos que se han tratado, se realiza en este trabajo una valoración de las investigaciones geomorfológicas publicadas en la literatura científica. Se presenta también una distinción entre los estudios peninsulares y continentales con la finalidad de evaluar si los temas tratados son equilibrados para ambas partes del territorio.

 

ÁREA DE ESTUDIO

La región noroeste de México comprende los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y parte de Chihuahua. No obstante, esta clasificación se basa en una apreciación territorial con límites subjetivos. La región noroeste también puede definirse a partir de la agrupación del sistema hidrológico, cuya clasificación se basa en la delimitación de cuencas hidrológicas que constituyen unidades espaciales basadas en las condiciones físicas. La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) utiliza una clasificación hidrológico-administrativa, la cual está basada en la subdivisión de cuencas para la gestión del manejo hídrico. De acuerdo con esta clasificación, la zona noroeste (zona II) corresponde a gran parte del estado de Sonora y el extremo occidental del estado de Chihuahua, mientras que la península de Baja California (PBC) corresponde a la zona I (Figura 1a). En este trabajo se considera como región noroeste las zonas I y II que, si bien pueden ser distinguidas hidrológicamente y se reconocen como unidades distintas de acuerdo con la clasificación de la CONAGUA, comparten una parte de la evolución tectónica y se encuentran bajo condiciones climáticas similares (Figura 1b). En este trabajo la región noroeste incluye a la PBC y al extremo noroccidental del territorio mexicano; más adelante se hace una distinción, con fines de análisis comparativo, de estas dos partes. Se omite la parte del occidente de Chihuahua ya que no se encontraron trabajos para ese sector.

 

Figura 1. Zona de estudio y su clasificación ambiental. En a) se muestra la región noroeste de México de acuerdo con las regiones hidrológico-administrativas de la CONAGUA. En b) se muestran las eco-regiones de acuerdo con los mapas publicados por la CONABIO (http://geoportal.conabio.gob.mx/metadatos/doc/html/ecort08gw.html). Nótese la amplia extensión de la zona desértica. Bases cartográficas obtenidas de los servicios digitales de ESRI® y Carto©.

 

En la región noroeste de México predominan las condiciones desérticas propias del Desierto de Sonora que no sólo incluyen la parte continental sino también una gran parte de la península de Baja California (Figura 1b). Las precipitaciones en la zona desértica son del orden de 192 mm a –1 y de 282 mm a –1 para la región mediterránea (Fernández-Eguiarte et al., 2020) que se encuentra en el extremo NW de la PBC (Figura 1b). Los niveles de precipitación en la parte selvática y en la parte serrana semiárida (Figura 1b) son entre 555 mm·a–1 y 484 mm·a–1 respectivamente (Fernández-Eguiarte et al., 2020). La región más lluviosa corresponde a las sierras templadas (Figura 1b) donde la precipitación es de 772 mm·a–1 (Fernández-Eguiarte et al., 2020). A pesar de que los valores de precipitación en la región noroeste están dentro de un mismo orden de magnitud, varían debido a que la topografía en la región tiene contrastes, como se puede apreciar por la diferencia de valores en la hipsometría de la región (Figura 2).

 

Figura 2. Mapa hipsométrico con los límites de la región noroeste (contorno en rojo) y elementos fisiográficos mayores. Datos hipsométricos obtenidos del modelo digital de elevación ETOPO2022 y base cartográfica del servicio digital de ESRI®.

 

El relieve de la región noroeste se caracteriza por tener sistemas montañosos alargados con una dirección NW-SE y NNW-SSE (Figura 2). En la PBC los sistemas montañosos más altos se encuentran en la porción norte donde destacan la Sierra Juárez y la Sierra de San Pedro Mártir, en el sector meridional se encuentra la Sierra La Giganta (Lugo-Hubp, 1990) y en el extremo sur destaca la Sierra La Laguna (Figura 2). Los sistemas montañosos en la parte continental forman parte del Basin and Range con la presencia de una secuencia de sierras alineadas y aisladas por amplios valles (Figura 2), dicho patrón cambia en el extremo oriental donde predomina un relieve de altiplano con algunas sierras que conforman parte de la Sierra Madre Occidental. También el relieve volcánico está presente en gran parte del territorio y otros casos forma relieves bien definidos como es el Campo Volcánico del Pinacate y el Complejo Volcánico Tres Vírgenes (Figura 2). De acuerdo con la clasificación de las eco-regiones establecidas por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Diversidad – CONABIO (Figura 1b) las sierras templadas, junto con las elevaciones semiáridas, tienen los valores más altos de elevación media que son de 1,800 y 1,300 m respectivamente. La zona mediterránea tiene una elevación media de 800 m. Los valores de elevación media más bajos se encuentran en las selvas cálidas secas (600 m) y en la región desértica (300 m). A pesar de que este último tipo de condiciones predominan en una gran parte del noroeste de México, los contrastes topográficos y los extensos litorales en la costa de Sonora y en la PBC, hacen que esta región tenga marcados contrastes geomorfológicos. Los procesos fluviales predominan en el relieve montañoso y determinan la cantidad de sedimento transportado y acumulado en las porciones bajas. Una característica es la formación de extensos abanicos y piedemontes, que se consideran como un relieve proluvial (Lugo-Hubp, 1990), en los cuales se forman canales secundarios con actividad intermitente. Los sedimentos fluviales llegan a las planicies y son retrabajados por procesos eólicos y marinos. Asimismo, la actividad eólica es dominante en las zonas más áridas e hiper-áridas, como es el caso del desierto de Altar.

 

MÉTODOS

La búsqueda de la literatura sobre la geomorfología del noroccidente de México se hizo mediante consultas dentro del sistema Google® Académico (https://scholar.google.com). Se introdujeron las palabras geomorfología, Sonora y Baja California tanto en inglés como en español. De los resultados obtenidos por medio de la revisión de los resúmenes, se compilaron solamente aquellos trabajos con investigaciones de índole geomorfológica; se descartaron estudios en cuyo título o resumen aparecía la palabra geomorfología pero que sólo hacían referencia a las condiciones del área de estudio o a posibles implicaciones en procesos geomorfológicos. Las tesis universitarias fueron incluidas, y se tomaron en cuenta únicamente aquellas donde se hizo un estudio geomorfológico, y se omitieron aquellas en las que la geomorfología es sólo descriptiva de la zona de estudio.

De la búsqueda y filtrado de estudios publicados se obtuvo un total de 109 trabajos, los estudios fueron exportados al programa Mendeley Reference Manager (versión 2.137.0) donde se hicieron las fichas bibliográficas de forma semiautomatizada. En el programa se utilizaron etiquetas para distinguir los estudios realizados en Sonora y en la PBC, también se clasificaron los trabajos de acuerdo a la rama de la disciplina, los clasificadores fueron: (1) Geomorfología costera, (2) Geomorfología fluvial (3) Geomorfología tectónica, (4) Evolución del relieve (Cuaternario), (5) Geomorfología eólica, (6) Evolución del relieve, (7) Cartografía geomorfológica, (8) Geomorfología aplicada (9), Geomorfología ambiental, (10) Morfometría, (11) Procesos de ladera, (12) Geomorfología volcánica. En algunas publicaciones se usó una doble clasificación temática ya que abarcaban una o más ramas de la geomorfología.

La base de datos con las referencias fue exportada como archivo de referencia bibliográfica al software Matlab R2025a (The MathWorks Inc., 2025) donde fueron analizados y graficados los datos de número de publicaciones, así como la cantidad de estudios diferenciados por temática para toda la región noroeste. También se hizo una comparación entre las publicaciones hechas sobre la PBC y las hechas sobre el estado de Sonora. Una segunda valoración de las publicaciones fue hecha en la porción norte, central y sur de la PBC. Con la finalidad de evaluar los estudios que utilizan técnicas más recientes utilizadas en geomorfología, como es el caso de la luminiscencia ópticamente estimulada y los radioisótopos cosmogénicos terrestres (Cockburn & Summerfield, 2004; Bishop, 2007), se hizo una distinción de aquellos trabajos que tienen un enfoque más cuantitativo. Se seleccionaron los trabajos en los cuales se usaron radioisótopos cosmogénicos, luminiscencia ópticamente estimulada, geocronología en general, 137Cs, susceptibilidad magnética, modelado numérico, análisis morfométrico, radiocarbono, tasas de desplazamiento y tasas de erosión. Los resultados fueron graficados de forma global y por zonas (peninsular y continental).

 

RESULTADOS

El total de estudios publicados sobre geomorfología del noroccidente de México entre artículos de investigación y tesis de grado fue de 109 (Figura 3), de los cuales 80 son de Baja California y 31 del estado de Sonora (Figura 4; Tabla 1). La diferencia entre el total con respecto a la suma entre los estudios de Baja California y Sonora se debe a que hay dos trabajos en los que se abordan la porción peninsular y continental. La publicación más antigua es de 1936 (Figura 3) la cual es una investigación sobre inundaciones en el valle de Sonoyta (Ives, 1936). El número de publicaciones se mantuvo relativamente bajo hasta mediados de los años noventa cuando hubo una notable producción de publicaciones (Figura 3). El número de las publicaciones tiende a incrementarse, sin embargo, ello no es de forma constante ya que existen años donde los estudios disminuyen de forma drástica (Figura 3). Ello es constatado con el modelo de regresión lineal de los datos transformados en logaritmos que arroja un coeficiente de correlación bajo, aunque estadísticamente significativo (r2 = 0.38; valor p << 0.05). El valor medio para el periodo de 1936 a 2025 es de 2.6 publicaciones por año.

 

Figura 3. Gráfico del número de publicaciones sobre Sonora y Baja California por año (total abarcado = 109) así como su valor acumulado en el periodo de 1936 a 2025. A partir del siglo XXI existe una mayor frecuencia en el número de trabajos publicados.

 

Para el caso de los estudios hechos sobre la región Sonorense, la producción de publicaciones es baja comparada con aquellas realizadas sobre la PBC (Figura 4; Tabla 1). Esto puede advertirse en el periodo más productivo, donde el número de publicaciones fue de tan sólo tres (Figura 4a). El modelo de regresión con los datos transformados en logaritmos arrojó una correlación nula (r2 = 0.08; valor p > 0.2), lo cual confirma que no hay una tendencia de incremento de las publicaciones con el tiempo. El valor medio de publicaciones obre la región Sonorense es de 1.3 publicaciones al año. En lo concerniente a la PBC la cantidad de estudios ha mantenido una mayor continuidad a partir del siglo XXI (Figura 4b). En este caso, el modelo de regresión da como resultado un coeficiente de correlación extremadamente bajo pero significativo estadísticamente (r2 = 0.2; valor p < 0.05). El valor medio de los estudios en la PBC es 2.3 artículos por año.

 

Figura 4. Histogramas del número de publicaciones por año sobre a) porción continental (Sonora) con 31 estudios y b) porción peninsular (PBC) con 80 estudios. Se nota que la cantidad de publicaciones sobre Sonora es mucho menor que sobre la peníncula de Baja California, en donde hay una continuidad de investigaciones geomorfológicas desde los primeros años del siglo XXI.

 

Tabla 1. Estudios geomorfológicos publicados en artículos y en tesis sobre la región noroeste de México durante el periodo entre 1936 a 2025.

Región

Número de estudios por tema

Autor(es)

Sonora

Geomorfología fluvial (13); Evolución del relieve del Cuaternario (7); Geomorfología costera (7); Geomorfología eólica (6); Geomorfología tectónica (4); Cartografía geomorfológica (3); Evolución del relieve (1); Geomorfología aplicada (1)

Ives (1936; 1951; 1959); Lecolle et al. (1977); Ortlieb (1981); Lancin (1985); Bull et al. (1988); Ortlieb (1991); Lancaster (1995); Meldahl (1995); Carriquiry & Sánchez (1999); Beveridge (2004); Beveridge et al. (2006); Doolittle (2006); Huh et al. (2007); Kasper-Zubillaga et al. (2007); Derickson et al. (2008); Pérez-Álvarez (2008); Norman et al. (2010); Nelson et al. (2013a); Nelson et al. (2013b); Zamora et al. (2013); Rosa-Varela (2016); Santillana-Villa (2016); Mueller et al. (2017); Schott (2017); Ibarra-Arzave et al. (2018; 2019; 2020); Castillo (2021); Muñoz-Salinas et al. (2021); Gutierrez-Anguamea et al. (2022); Villaseñor-Guerrero (2023)

Norte de la península de Baja California

Geomorfología tectónica (10); Geomorfología costera (9); Evolución del relieve del Cuaternario (5); Evolución del relieve (3); Cartografía geomorfológica (1); Procesos de ladera (1); Geomorfología fluvial (2)

Walker & Thompson (1968); Duffett (1969); Orme (1980); Lauderdale et al. (1986); Clark et al. (1995); Mueller & Rockwell (1995); Lizárraga-Arniega & Fischer (1998); Tiegs & Pohl (2005); Thomas (2005); Spelz et al. (2008); Spelz-Madero (2008); Madsen (2009); Armstrong et al. (2010); Díaz-Torres et al. (2012); Rossi et al. (2017); Fernández et al. (2018); Beeson et al. (2020); Gold et al. (2020); Sarychikhina et al. (2021); Alegría-Arzaburu et al. (2022); Gracia-Barrera et al. (2025)

Porción central de la península de Baja California

Geomorfología costera (6); Geomorfología tectónica (5); Geomorfología fluvial (2); Evolución del relieve del Cuaternario (2); Geomorfología ambiental (2); Geomorfología eólica (1)

Brigham (1957); Woods (1980); Gushing Woods & Leahy (1983); Ortlieb (1991); Meldahl (1995); Mayer & Vincent (1999); Farouk El-Sobky (2007); González-Zamorano et al. (2013); Domínguez-Cadena et al. (2016); Peterson et al. (2017); Schorr (2020); Johnson et al. (2020); Johnson & Callahan (2023)

Sur de la Península de Baja California

Geomorfología costera (16); Geomorfología fluvial (15); Geomorfología tectónica (8); Evolución del relieve (5); Evolución del relieve del Cuaternario (5); Geomorfología aplicada (5); Morfometría (3); Geomorfología eólica (3); Geomorfología ambiental (3); Procesos de ladera (2); Geomorfología volcánica (1); Cartografía geomorfológica (1)

Nava-Sánchez et al. (1995); López-Blanco & Villers-Ruiz (1995); Murillo de Nava & Gorsline (2000); Johnson & Ledezma-Vázquez (2001); Villers-Ruiz et al. (2003); DeDiego-Forbis et al. (2004); Martínez-Gutiérrez et al. (2004); Navarro-Lozano (2006); Ledesma-Vazquez et al. (2007); Murillo-Jiménez et al. (2007); Camacho-Valdéz et al. (2008); Velasco-García (2009); Suárez et al. (2010); Martínez-Gutiérrez et al. (2010); Backus et al. (2011); Martínez & Díaz (2011); Busch et al. (2011); Navarro-Lozano et al. (2012); Coyan et al. (2013); Antinao & Farfán (2013); González-Zamorano et al. (2013); Umhoefer et al. (2014); Brown et al. (2015); McCloskey et al. (2015); Antinao et al. (2016); Domínguez-Cadena et al. (2016); Peterson et al. (2017); Johnson et al. (2018); Chávez-López & Navarro-Mendoza (2018); Johnson et al. (2019); Ramírez-Herrera et al. (2019); Castillo et al. (2020); Oretsky (2020); Chávez-López & Mendoza-Albañez (2020); López (2020); Hirales-Rochin (2020); Díaz-Limonte (2020); Callahan et al. (2021); Imaz-Lamadrid et al. (2021); Hirales-Rochin (2021); Hoskins et al. (2023); Valoix et al. (2023); Robles-Montes et al. (2024); Hoskins et al. (2024); Chávez-López & Imaz-Lamadrid (2024); Tapia-Flores (2024); Godínez–Tamay et al. (2025)

 

La valoración de la temática geomorfológica de forma global y diferenciada por subregión se presenta de forma sintética en la Figura 5. Los estudios sobre geomorfología costera, geomorfología fluvial y geomorfología tectónica suman el 61 % (Figura 5), mientras que cerca del 24 % lo conforman las ramas de la evolución del relieve (centrada en el Cuaternario), la geomorfología eólica, la evolución del relieve (a largo plazo, es decir, el orden de millones de años) y la geomorfología aplicada (riesgos naturales). La diferenciación por subregiones revela que los temas abordados sobre la porción continental varían con respecto a los peninsulares (Figura 5). Para la porción continental la temática geomorfológica se centra en la geomorfología fluvial, la geomorfología costera, la evolución del relieve (centrada en el Cuaternario), la geomorfología eólica y la geomorfología tectónica, resalta la predominancia de los estudios sobre geomorfología fluvial que representan el 30 %. Los temas con menor representación son la evolución de relieve (a largo plazo, es decir el orden de millones de años) y la geomorfología aplicada (riesgos naturales). Para la zona peninsular (Figura 5) los temas más abordados son la geomorfología costera, la geomorfología tectónica y la geomorfología fluvial que representan el 63 %. Los temas menos estudiados son la geomorfología volcánica y la cartografía geomorfológica.

 

Figura 5. Distribución de los temas de geomorfología publicados sobre el noroeste de México. a) Balance global, b) sobre Sonora c) sobre la Península de Baja California. En el balance global, así como en la división continental y peninsular, destacan los estudios de geomorfología fluvial, geomorfología costera, geomorfología tectónica, evolución del relieve en el Cuaternario y geomorfología eólica. Obsérvese la poca cantidad de trabajos de cartografía geomorfológica.

 

El número de publicaciones por año sobre los temas geomorfológicos para la región noroeste, así como para su porción peninsular y continental se presentan en la Figura 6, donde se expone la continuidad de las temáticas abordadas en las publicaciones. Los resultados obtenidos revelan que de forma global la geomorfología costera (número de publicaciones en 36 años), la geomorfología fluvial (número de publicaciones en 32 años), la geomorfología tectónica (número de publicaciones en 26 años) y la evolución del relieve en el Cuaternario (número de publicaciones en 19 años) tienen la mayor continuidad (Figura 6). Los estudios sobre la evolución del relieve (durante periodos de millones de años) tienen también una continuidad reciente (número de publicaciones en 9 años). Los estudios en la porción continental se han centrado en la geomorfología fluvial (número de publicaciones en 13 años), en la evolución del relieve en el Cuaternario (número de publicaciones en 7 años), en la geomorfología costera (número de publicaciones en 7 años) y en la geomorfología eólica (número de publicaciones en 7 años). El mapeo geomorfológico es la temática más reciente (número de publicaciones en 3 años) pero no se ha abordado en años consecutivos (Figura 6). También resalta el hecho de que, si bien la geomorfología eólica se encuentra entre las temáticas de mayor interés, el número de publicaciones no se ha mantenido durante el último quinquenio. En lo que respecta a la porción peninsular, la mayor continuidad la tienen los estudios sobre geomorfología costera (número de publicaciones en 30 años), geomorfología tectónica (número de publicaciones en 23 años), geomorfología fluvial (número de publicaciones en 19 años) y de evolución del relieve en el Cuaternario (número de publicaciones en 12 años). Los estudios de evolución del relieve (de largo plazo, es decir del orden de millones de años) han sido más frecuentes en los últimos años (número de publicaciones en 8 años) y en menor medida los relacionados con la geomorfología aplicada a riesgos naturales (número de publicaciones en 5 años).

 

Figura 6. Número de publicaciones por año y por tema a) global b) sobre Sonora c) sobre la Península de Baja California. Nótese la continuidad que han mantenido los estudios de geomorfología fluvial y costera tanto en la parte continental como en la peninsular. La evolución del relieve de largo plazo es uno de los temas más recientes y con cierta continuidad en los últimos años, sobre todo para la parte peninsular.

 

La diferenciación de temáticas para la parte peninsular, dividida en norte, centro y sur, así como para la parte continental, se presenta en la Figura 7. Las ramas de la geomorfología fluvial, la geomorfología costera, la evolución del relieve en el Cuaternario y la geomorfología tectónica se abordan de forma conjunta tanto en la parte peninsular como en la porción continental (Figura 7). La geomorfología eólica también se trata en la porción continental y peninsular, sin embargo, para esta última sólo en la zona central y sur (Figura 7). La predominancia del análisis morfométrico y la geomorfología volcánica sólo se encuentran en los estudios del sector sur de la PBC (Figura 7).

 

Figura 7. Diagrama de las temáticas en común tratadas para la porción continental, así como para la peninsular subdividida en sectores norte, centro y sur. Para el caso de la porción continental (Sonora) los estudios sobre geomorfología volcánica, análisis morfométrico (morfometría), geomorfología ambiental y procesos de ladera no se han abordado a pesar de que son relevantes en la región noroccidental del territorio Mexicano.

 

La valoración que se hizo de las técnicas cuantitativas en las investigaciones se presenta en la Figura 8. Los resultados de esta parte indican que es a partir de los ochenta del siglo pasado cuando, de forma global, comienza un enfoque más cuantitativo que se mantiene hasta la fecha (Figura 8). El comparativo entre la parte continental y peninsular revela que, para la parte de Sonora la implementación de investigaciones con un enfoque cuantitativo es menor con respecto a la PBC (Figura 8). En el caso de Sonora, sólo en los últimos tres años se han utilizado técnicas y métodos cuantitativos, en contraste con los 18 años en los que se han incluido en estudios peninsulares. Para el caso de Sonora resalta la falta estudios geomorfológicos que usen los radioisótopos cosmogénicos terrestres.

 

Figura 8. Técnicas y métodos cuantitativos usados por año en las investigaciones geomorfológicas a) de manera global b) en la zona continental c) en la zona peninsular. Nótese la disparidad entre la región peninsular con respecto a la continental. Destaca el uso de los radioisótopos cosmogénicos terrestres para la porción peninsular.

 

DISCUSIÓN

La valoración sobre los estudios geomorfológicos en la región noroeste de México indica que, si bien empezaron de forma temprana (tercera década de siglo XX; Figura 3), la cantidad de publicaciones es aún limitada comparada con otras regiones del país y también con las obras de geomorfología producidas sobre el suroccidente de los EUA. Resalta el hecho de que los primeros estudios geomorfológicos fueron realizados por investigadores estadounidenses, con lo que se esperaría que hubiese un rápido interés por parte de académicos en instituciones mexicanas para iniciar los estudios geomorfológicos en el noroccidente de México. Un potencial hecho que propició la latencia para la producción de investigaciones geomorfológicas en esta zona es que las instituciones en las que hay departamentos en ciencias de la Tierra o áreas afines, como son la Universidad de Sonora, el Centro de Investigación Científica de Educación Superior de Ensenada (CICESE), la Universidad Autónoma de Baja California Sur, y la Estación Regional del Noroeste (Universidad Nacional Autónoma de México) se fundaron a partir de los años setenta del siglo pasado. Estas entidades de desarrollaron como resultado de la política nacional que incluyó también la formación del entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en 1970 (Pérez-Tamayo 2006). Por otro lado, otros centros de mayor antigüedad a nivel nacional donde hay una larga historia de investigación en ciencias de la Tierra, como son en los diversos institutos y centros de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional, se encuentran localizados en el centro del país, por lo que es plausible que la lejanía con respecto al noroeste haya sido una limitante para llevar a cabo las investigaciones en la región noroeste del país. A pesar de la respuesta tardía de las investigaciones del noroeste, es probable que la política nacional para fomentar la investigación científica, así como los programas del CONACYT, hayan sido un factor fundamental en el despegue la producción científica en la región a partir de 1980 (Figura 3). Existe un notable incremento en este tipo de publicaciones en el siglo XXI, ello coincide con la aparición e implementación de nuevas tecnologías en la geomorfología como son las imágenes de satélite de distintos sensores, los modelos digitales de elevación con distinta resolución, la tecnología LIDAR (Light Detection and Ranging), los métodos geofísicos y la cronología por diversos métodos como son los radioisótopos cosmogénicos terrestres y la luminiscencia ópticamente estimulada (e.g., Cockburn & Summerfield, 2004; Bishop, 2007; Viles, 2016). Es muy probable que la implementación de estas técnicas haya favorecido el incremento en el número de publicaciones y el que los estudios actuales sean más especializados (e.g., Antinao et al., 2016; Rossi et al., 2017; Hoskins et al., 2024) con respecto a las investigaciones de finales del siglo XX, en las cuales se abordaban conceptos y procesos de forma más amplia (e.g., Lecolle et al., 1977; Woods, 1980; Lancin, 1985).

Del número global de publicaciones (Figura 3) resalta el incremento de los estudios a inicios del siglo XXI, sin embargo, el número de investigaciones ha sido particularmente alto para la porción sur de la PBC (Tabla 1). Esto contrasta con la menor cantidad de trabajos publicados para la parte de Sonora y el sector central y norte de la PBC. En el caso concreto de Sonora, el año 2017 (Figura 4a) marca una diferencia en la continuidad de las publicaciones, ya que en años previos predominaba una intermitencia, lo que probablemente se deba a la necesidad o interés más reciente por parte de los investigadores y académicos por conocer los procesos geomorfológicos en esa región. De la temática geomorfológica global, así como la parte continental y peninsular, se hace patente que los estudios sobre procesos costeros, fluviales, tectónicos, eólicos, así como la evolución del relieve en el Cuaternario predominan sobre otras ramas. En la geomorfología costera se abordan temas como son las barras costeras y su migración (e.g., Gushing Woods y Leahy, 1983; Lauderdale et al., 1986), fluctuaciones en el nivel del mar (e.g., Walker & Thompson, 1968; Gushing Woods y Leahy, 1983; Meldahl, 1985; Johnson y Ledezma-Vázquez, 2001) y morfodinámica de dunas (e.g., Murillo De Nava & Gorsline, 2000; Camacho-Valdez et al., 2008; Villaseñor-Guerrero, 2023) entre otros. En los procesos fluviales se ahonda en la génesis de barrancos (Duffett, 1969), en la cronología y en la dinámica de los abanicos aluviales y deltas (e.g., Nava-Sánchez et al., 1995; Antinao et al., 2016; Brown et al., 2015; Schorr, 2020), en el transporte y tasas de sedimentación (e.g., Carraquiry & Sánchez, 1999; Huh et al., 2007; Navarro-Lozano et al., 2012), en inundaciones (e.g., Ives, 1936; Martínez-Gutiérrez et al., 2004; Doolitle, 2006; Mueller et al., 2017) y en riesgos asociados (e.g., Norman et al., 2010; Chávez-López & Navarro-Mendoza, 2018; Hirales-Rochin, 2020). En la geomorfología tectónica las investigaciones se han orientado en la estimación de tasas de levantamiento en las costas (e.g.,Woods, 1980; Orme, 1980; Mayer & Vincent, 1999; Oretsky, 2020) así como en la porción continental (e.g., Bull & Pearthree, 1988; Busch et al., 2011; Gold et al., 2020). En la geomorfología eólica se tratan principalmente la morfología de dunas (Ives, 1959; Murillo de Nava & Gorsline, 2000), la procedencia de sedimentos (e.g., Lancaster, 1995; Beveridge, 2004; Kasper-Zubillaga et al., 2007) y la dinámica de dunas (e.g., Beveridge et al., 2006; Camacho-Valdéz et al., 2008). Es importante recalcar que, si bien las temáticas geomorfológicas pueden distinguirse por su objeto de estudio, en algunos casos los temas están ligados y son concurrentes (e.g., Murillo de Nava & Gorsline, 2000; Spelz et al., 2008; Nelson et al., 2013b). Asimismo, las temáticas son consistentes con los distintos tipos de relieves que conforman gran parte del noroeste de México.

En lo referente a los temas de evolución del relieve en el Cuaternario, destacan los trabajos sobre cambios ambientales y formas asociadas (e.g., Brigham, 1957; Mueller, 1995; Ibarra-Arzave et al., 2018), que comprenden desde el Pleistoceno (e.g., Antinao et al., 2016) hasta el Holoceno (e.g., Díaz-Limonte, 2020; Valoix et al., 2023), así como los relacionados con la actividad tectónica reciente (e.g., Muller & Rockwell, 1995; Spelz et al., 2008; Umhoefer et al., 2014). Cabe mencionar que algunos estudios tienen injerencia en sitios arqueológicos (e.g., Ibarra-Arzave et al., 2019; Schott, 2017; Schorr, 2020) mientras que otros abordan la evolución de formas asociadas a procesos geomorfológicos predominantes (e.g., Armstrong et al., 2010; Nelson et al., 2013a; Castillo et al., 2020). Las investigaciones sobre la evolución del relieve de largo plazo se caracterizan por la implementación de análisis topográficos e índices morfométricos (e.g., Rossi et al., 2017; Castillo, 2021; Hoskins et al., 2023; Godínez-Tamay et al., 2025) y sólo se encontraron dos casos en los cuales se estiman tasas de erosión en cuencas de largo plazo (Rossi et al., 2017; Hoskins et al., 2024). Los estudios clasificados como geomorfología aplicada se enfocan en procesos fluviales con impacto social (e.g., Norman et al., 2010; Chavez-López & Navarro-Mendoza, 2018; Hirales-Rochin, 2020) así como en el mapeo de áreas susceptibles a estos (e.g., Hirales-Rochin, 2021; Imaz-Lamadrid et al., 2021). Los trabajos encontrados sobre geomorfología ambiental estudian comunidades vegetales, su relación con las condiciones físicas (e.g., Villers-Ruiz et al., 2003) y formas resultantes (e.g., González-Zamorano et al., 2013); no se encontró algún estudio que relacione fauna con procesos geomorfológicos.

En lo referente a las temáticas geomorfológicas, resalta el reducido número de estudios que producen una cartografía geomorfológica. El mapa geomorfológico es bien sabido que contiene información valiosa para el estudio de las geoformas, los procesos geomorfológicos y para otros fines como es la evaluación de riesgos naturales y la planeación (e.g., Verstappen & Van Zuidam, 1991). Debido a la amplia extensión territorial que tiene el noroeste de México, se considera que el mapeo geomorfológico es prioritario ya que no existen mapas geomorfológicos de detalle, aunque hay algunos trabajos de tipo regional (e.g., López-Blanco & Villers-Ruiz, 1995; Gutierrez-Anguamea et al., 2022).

Los estudios publicados sobre geomorfología volcánica son escasos, sin embargo, en la región noroeste existen terrenos y afloramientos volcánicos del Plioceno y del Cuaternario, como el complejo Volcánico Tres Vírgenes y los campos volcánicos del Pinacate y Moctezuma, lo que hace indispensable abordar este tema. Para el caso de la porción continental las temáticas de geomorfología ambiental y de procesos de ladera no se han abordado. Estos temas son relevantes ya que en esta parte la relación entre los procesos geomorfológicos está relacionada con aspectos bióticos, así como con las actividades humanas como es la actividad minera. En la zona montañosa de la porción continental los procesos de ladera también son activos ya que existen fuertes desniveles en la parte que concierne a la Sierra Madre Occidental, así como en la sierras y depósitos fluviales que conforman el paisaje de la provincia Basin and Range.

El enfoque cuantitativo sobre el cualitativo en las investigaciones geomorfológicas está evidenciado por el número de estudios que usan diversas técnicas y proveen información sobre tasas de erosión y levantamiento tectónico (Figura 8). En el caso concreto de la PBC, la cantidad de estudios, así como la continuidad del análisis cuantitativo o soportado con datos radiométricos, sobresale. Algunos estudios hacen uso de radioisótopos cosmogénicos terrestres (Spelz et al., 2008; Antinao et al., 2016; Rossi et al., 2017; Hoskins et al., 2024) que se suman a los pocos estudios a nivel nacional en los cuales se utilizan este tipo de técnicas. Para el caso de las investigaciones en la porción continental los estudios son bastante limitados, sólo en tres años se publicaron estudios con un enfoque cuantitativo. Al igual que en el caso de las temáticas, se hace patente la necesidad de aumentar el uso de estas técnicas en la parte de Sonora, ya que existen procesos geomorfológicos que requieren ser evaluados como son las tasas de erosión a nivel de cuenca, tasas de levantamiento en costa, edades de nichos en acantilados, edades de terrazas fluviales etc.

La valoración en el número de publicaciones realizadas en este trabajo hace patente que el número de estudios es aún limitado dada la extensión y los contrastes geomorfológicos y ambientales que tiene la región noroeste de México. A pesar de ello, existe una tendencia a que los estudios lleven un enfoque más cuantitativo, como lo constatan las investigaciones recientes en la PBC. El caso de los estudios continentales, que abarcan en su mayoría el estado de Sonora, son pocos y requieren de análisis con técnicas y métodos robustos (enfoque cuantitativo), máxime que esta región es un 30 % más grande que la porción peninsular. El estudio diversificado de los procesos geomorfológicos es relevante en esta región del país, ya que el crecimiento de la población, así como su relación con el medio físico, hace que sea necesario conocer la efectividad con la que ocurre la erosión por acción fluvial, eólica o costera, ello sustentado con la valoración de periodos de retorno. Junto con el análisis cuantitativo de los procesos exógenos, el mapeo geomorfológico se hace necesario, ya que este tipo de documento es indispensable para el análisis de geoformas, procesos, así como para aquellos estudios orientados a temas ambientales y por amenazas naturales. Finalmente, la región noroeste de México representa un área de amplio interés para comprender cómo evolucionan los relieves bajo distintos esfuerzos tectónicos y su relación con dominios climáticos variados, con particular énfasis en las condiciones climáticas áridas y semiáridas, las cuales propician cambios rápidos debido a distintos agentes geomorfológicos. A pesar de que se ha hecho patente en este trabajo que el número de estudios ha sido limitado, la tendencia actual parece indicar que hay un incremento en la cantidad de investigaciones, por lo tanto, esto representa áreas de oportunidad para las futuras generaciones de profesionistas interesados en la geomorfología de México con la que pueden investigar la compleja interacción entre litosfera, atmósfera y las actividades humanas.

 

CONCLUSIONES

De los estudios geomorfológicos recopilados para el noroeste de México se contabilizaron 109 trabajos publicados, éstos se iniciaron a principios del siglo XX, con un notable incremento en siglo XXI. La geomorfología fluvial, la geomorfología tectónica, la evolución del relieve en el Cuaternario y la geomorfología costera son los temas más abordados en las publicaciones científicas especializadas y tesis de grado. El análisis comparativo regional indicó que existe marcada disparidad entre el número de estudios sobre la porción peninsular (n = 80) con respecto a la continental (n = 31), sobresale la producción para la península de Baja California. Esta condición es consistente con la continuidad de las temáticas geomorfológicas y con el uso de métodos cuantitativos para el análisis geomorfológico.

El análisis de las temáticas por subregiones reveló que los estudios de procesos de ladera, geomorfológica ambiental, geomorfología aplicada (riesgos naturales), geomorfología volcánica y análisis morfométricos están desbalanceados a nivel regional ya que sólo se concentran en algunas porciones de la región peninsular o continental. Se detectó también una muy limitada producción de trabajos de cartografía geomorfológica, se enfatiza la necesidad de estudios de este tipo dada la amplia extensión que tiene la región. Finalmente se estima que a pesar de que los estudios geomorfológicos en el noroeste de México se iniciaron de forma temprana, el número de trabajos es aún limitado y sesgado a una sola zona (sector sur de la península de Baja California), con lo cual, se sugiere dirigir los estudio a otros sectores de la península y con particular énfasis en la porción continental.

 

Agradecimientos. Los autores expresamos nuestro más sincero agradecimiento a los editores de este número especial que celebra los cincuenta años de la Estación Regional del Noroeste. También agradecemos las observaciones y comentarios hechos al manuscrito por dos revisores anónimos quienes ayudaron a mejorar la versión final del presente trabajo. Expresamos nuestro reconocimiento a Marina Vega por la corrección de pruebas y Jesús Silva por su labor en la edición técnica.

Contribución de los autores. M. C. Metodología, investigación, procesamiento, análisis e interpretación de datos, redacción, revisión, edición, recursos. E. M. S. Investigación, análisis formal, revisión y redacción. Todos los autores discutieron los resultados y contribuyeron en el manuscrito.

Política de disponibilidad de datos. Los autores confirman que todos los datos que respaldan los hallazgos de este estudio están disponibles en este artículo o en sus suplementos.

Declaración de conflicto de intereses. Los autores declaran que no tienen conocimiento de conflictos de intereses financieros o relaciones personale s que pudieran haber influenciado el trabajo que se reporta en este artículo.

Financiamiento. Este trabajo no recibió financiamiento externo. Los costos asociados a su realización fueron asumidos por los autores. Se utilizaron datos abiertos proporcionados por las agencias espaciales satelitales e instituciones gubernamentales de México.

 

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Editores:

Alexis del Pilar Martínez

Rafael del Rio-Salas

Natalia Pardo Villaveces

Luigi A. Solari

 

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© 2026 Los autores.

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